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sábado, 4 de mayo de 2013

The critical transformation of Jay McTighe


El gurú en diseño instructivo Jay Mc Tighe nos cuenta cuál fue su transformación crítica como docente (el vídeo tiene subtítulos). Lo que más me alucina es que Jay se diera cuenta de ello tan pronto, otros hemos necesitado diez o más años de experiencia docente para darnos cuenta de que enseñar no es contar lo que sabemos y que evaluar como los alumnos nos cuentan lo que les hemos contado no tiene mucho sentido si el objetivo de la formación universitaria no es formar reproductores de conocimientos.

Jay se dio cuenta de que su trabajo debería ser ayudar a sus alumnos a comprender y construir nuevos significados y que por tanto su evaluación debería cambiar para obtener evidencias de que sus alumnos eran capaces de transferir esos significados que habían construido a la resolución de nuevas situaciones.

 Lo más triste es que muchos profesores universitarios españoles se jubilen sin haberse dado cuenta de algo tan básico.  Nuestras instituciones deberían asegurarse de que sus profesores aprenden a enseñar como profesionales que basan sus métodos de enseñanza en la evidencia publicada en de la literatura sobre enseñanza universitaria. Para ello nuestras instituciones deberían proporcionarnos formación docente y desarrollo profesional en equipo.

Es lamentable que los programas de formación del profesorado sean tratados como un lujo innecesario que puede recortarse. Las escasas universidades que habían resistido en el mantenimiento de sus programas de formación del profesorado y hacían magia con sus presupuestos reducen cada año su programa a la mitad o menos que el del año pasado. Sería mejor que recortasen gastos en los chiringuitos, institutos universitarios y demás parafernalias ajenas o marginalmente tangenciales a la misión de la universidad: educar mejor a nuestros alumnos. También podrían recortar mucho tocino, entresacando ese personal que hasta hace dos años se pasaba el día con las manos en los bolsillos y a los que ahora les han entrado unas irrefrenables ganas de trabajar para aparentar que hacen algo.


Aprendamos de la experiencia y la clarividencia de los profesores que supieron evolucionar su modo de enseñar y evaluar como Jay Mc Tighe, aprender así no cuesta dinero, y lo que no cuesta dinero no nos lo pueden recortar.


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