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miércoles, 11 de marzo de 2015

Homo mobilis, el futuro del trabajo en el siglo XXI y las competencias que harán falta a nuestros jovenes para lograrlo

Bernie Trilling            Charles Fadel
Estoy preparando la conferencia inaugural para el Simposio Internacional de Mobile learning y ello me ha llevado a releer el excelente  libro de Bernie Trilling y Charles Fadel titulado 21st Century Skills: learning for life in our times. En este libro Bernie Trilling y Charles Fadel plantean como debe ser una educación orientada hacia el fomento y el desarrollo de aquellas competencias y habilidades que deberán desarrollar los aprendices de hoy, para tener éxito  en los trabajos del siglo XXI y así poder cumplir su papel en la sociedad y el mercado de trabajo del futuro. Una educación que les permita ejercitar en indagaciones y proyectos esas competencias y practicar mediante experiencias educativas apropiadas aquellos procesos cognitivos que lleva a cabo un profesional del siglo XXI inteligente y experto.

Estas competencias del siglo XXI incluyen competencias para el aprendizaje y la innovación (creatividad, razonamiento crítico, resolución de problemas, comunicación y colaboración), competencias de alfabetización digital (proceso de información, uso de medios y tecnologías de la información) y competencias para la vida y la carrera profesional (flexibilidad y adaptabilidad iniciativa y autodirección, habilidades sociales e interculturales, disposición a la rendición de cuentas, productividad, liderazgo y responsabilidad). Es claro que la educación actual no esta orientada al desarrollo de estas competencias que  tan importantes serán para el futuro vital y profesional de las generaciones venideras.

Competencias para el siglo XXI


 Este libro ha sido un gran éxito de ventas en Estados Unidos y otros países anglosajones avanzados donde existe preocupación por mejorar la educación (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Reino Unido). También ha sido traducido a otras lenguas de países no angloparlantes que tienen un fuerte sentido de proyecto-nación y son conocedores de la importancia estratégica de la educación sobre el futuro de sus naciones (aquí parecemos ignorarlo). Así el libro ha sido traducido al chino mandarín, al Ruso y al Coreano. Parece que en la región Asia-Pacífico están muy atentos a que debería hacer el sistema educativo para contribuir a desarrollar en su juventud  las competencias del siglo XXI.

  Oriente disciplina muy bien a sus alumnos y obtiene las mejores posiciones en las comparaciones internacionales PISA y TIMMS pero son conscientes  de que los mediocres alumnos yanquis (que quedan tan mal en PISA) e incluso algunos drop out de las universidades norteamericanas son los que luego fundan Microsoft, Apple, Google y Facebook. Los países orientales saben que pese a que actualmente logran que sus alumnos aprendan muchos contenidos y reproduzcan lo que aprenden,  con eso no se gana el futuro. Es necesario que los alumnos aprendan a innovar y a crear y para ello, estos países deben lograr que sus alumnos desarrollen competencias como la creatividad y la iniciativa.

En cualquier caso es muy sintomático que  21st century skills haya sido traducido al chino, al ruso y hasta el coreano, pero no haya sido traducido al castellano (o Español como es conocido en el resto del mundo). Lamentablemente es una historia que se repite con otros libros sobre educación, los encuentras antes traducidos al árabe que al español. Tal vez, veamos pronto una edición de 21st Century Skills traducida al árabe o al japonés, pero me temo que la edición traducida al castellano se hará esperar algo más. Es muy triste que en tiempos de Alfonso X el sabio España fuese el lugar donde se traducían las obras clásicas Griegas  desde el   Árabe a otras lenguas y ahora no seamos siquiera capaces de traducir a nuestro propio idioma, obras como esta que pueden ayudarnos a dar forma a un futuro mejor para las nuevas generaciones a las que debemos educar.


En la presentación del libro 21st century skills los autores señalan el año 1991 como el inicio de la preponderancia de la nueva economía del conocimiento. En ese año los productos y servicios relacionados con el conocimiento y las nuevas tecnologías de la comunicación y la información superaron en Estados Unidos el valor de todos los productos producidos por las industrias convencionales y los servicios relacionados con ellas. Han pasado casi 25 años desde entonces y las economías de los países desarrollados han sentido los efectos de la robotización y deslocalización de procesos industriales, la debacle de las discográficas y los medios de comunicación tradicionales e incluso la amenaza de los MOOCS a la educación superior presencial y las Universidades de ladrillo (brick and mortar Universities).


La nueva economía del conocimiento genera nuevos puestos de trabajo mientras muchos puestos de trabajo de la economía industrial pasarán a ser realizados por robots y ordenadores o serán transferidos a otros países menos desarrollados con costes laborales más bajos. La mala noticia es que en la nueva economía del conocimiento  muchos trabajos rutinarios para los que no se requiere mucha capacitación desaparecerán y los pocos que quedarán cada vez se pagarán con salarios más bajos y condiciones de empleo más precarias. La buena noticia es que en la economía del conocimiento aparecen otra serie de trabajos para los que se necesitan competencias de las que la mayoría de los candidatos carecen por que no han sido fomentadas por sistemas educativos que van muy por detrás de las necesidades de los tiempos actuales. Esto crea un déficit de trabajadores preparados que los países más desarrollados solventan contratando trabajadores emigrantes pero bien preparados (pensemos en los ingenieros españoles emigrados a Alemania). 

En el primer capitulo del libro (que es ofrecido para su lectura por la editorial como capítulo de muestra gratuito) los autores representan lo que según ellos  (y otros muchos autores) es el  futuro del trabajo para los seres humanos en las próximas décadas.

El futuro del trabajo en el siglo XXI 

La adaptación de la educación a los nuevos tiempos y necesidades es un imperativo económico. que beneficiará a los alumnos que así podrán desarrollarse para alcanzar el éxito laboral y capacitará a la propia  sociedad para competir y mantenerse entre las más economías más avanzadas. A la vista de este diagrama esta claro que si una sociedad quiere estar entre los países más desarrollados deberá preparar a sus trabajadores del futuro para que desarrollen las competencias requeridas para el trabajo creativo que permitirá a sus ciudadanos trabajar en la investigación y el desarrollo, el diseño, el marketing, las ventas y la gestión de la logística de la cadena de suministro global de productos. 

En el futuro habrá mas trabajos para los PMET (Professionals, Managers, Executives and Technicians), los trabajos en ventas y servicios se mantendrán y disminuirán en la agricultura, la producción industrial, la manufactura, el transporte, la construcción y la limpieza. Nuestro sistema educativo debería orientarse para preparar a los alumnos para los trabajos creativos que serán los mejor pagados. Esos son trabajos característicos de la economía del conocimiento y requerirán un elevado grado de desarrollo de las competencias del siglo XXI. Por ejemplo, en el futuro necesitaremos muchos programadores e ingenieros informáticos.

Adicionalmente en las ultimas décadas la movilidad laboral ha aumentado mucho en todos los países desarrollados. En el futuro cada trabajador tendrá decenas de trabajos a lo largo de su vida laboral por lo que deberán ser capaces de adquirir rápidamente y aplicar a su trabajo nuevos conocimientos y deberán saber como aplicar a estos trabajos las competencias del siglo XXI. El sistema educativo deberá prepararles para este aprendizaje a lo largo de toda la vida (life long learning) desarrollando su capacidad para el aprendizaje autónomo e independiente.

 La cuestión es ¿Prepara nuestro sistema educativo actual  a nuestros hijos y  alumnos  para ese futuro?
¿Les proporciona la educación escolar y el bachillerato las competencias que necesitarán a finalizar es tos niveles y entrar en la vida real o la universidad?
¿Optimiza nuestro sistema educativo el desarrollo de sus competencias para la creación y la invención, el razonamiento crítico, la autodirección y la autorregulación, la alfabetización digital, y el trabajo en equipo colaborativo?
Me temo que la combinación de respuestas a estas cinco preguntas son cinco "no" consecutivos y grandes como catedrales.

Parece que el sistema educativo actual no esta optimizado para fomentar y garantizar el desarrollo de las competencias que serán necesarias en el futuro.  


Cambiar la educación: menos saberes y más competencias, menos enseñar y más aprender


Almacenar información y aprender a resolver problemas de libro no son las claves para encontrar trabajo en el siglo XXI, más bien lo es saber resolver nuevos problemas, saber definirlos y analizarlos, determinar nuestras necesidades de información, acceder a ella, procesarla y transformarla en nuevos productos y soluciones  y compartirla. Deberíamos enseñar a nuestros alumnos a resolver problemas de verdad, a afrontar la sobrecarga de información, a desarrollar su capacidad para seleccionar la información más relevante y analizarla y sintetizarla sin "infoxicarse" (intoxicarse en la sobreabundancia de información) ni distraerse en la sobreabundancia de fuentes. Para ello necesitarán alfabetización en el uso de tecnologías y medios con los que acceder a la información y capacidad para el razonamiento crítico para procesarla y  convertirla en soluciones a los problemas del siglo XXI.

¿De qué maneras podemos prepararles mejor para el futuro? ¿Con que metodologías de enseñanza aprendizaje contribuiremos a que nuestros alumnos desarrollen mejor estas competencias?


Si queremos que nuestros alumnos desarrollen esas competencias deberemos cambiar a un tipo de educación mucho más activa y participativa en la que nuestros alumnos tengan más responsabilidad y autonomía. Una educación en la que rellenemos su cabeza con menos saberes, enfocada en la comprensión profunda de las ideas esenciales y en su aplicación y transferencia a nuevas situaciones. Una educación  en la que sean ellos, los alumnos, los que representen el papel protagonista, que sean ellos los que ejerciten y desarrollen esas competencias clave para el futuro. La buena noticia es que estas competencias del siglo XXI se trabajan  tan poco en nuestro decimonónico sistema educativo actual que nos será facilísimo añadir múltiples actividades para trabajarlas más.

Esto incluirá cambiar a un aprendizaje mucho más participativo que les prepare para desarrollar sus capacidades para el aprendizaje autónomo y autorregulado. También será necesario aprovechar mejor la tecnología para que nuestros alumnos aprendan.La tecnología para aprender será un catalizador importante. Debemos enseñar a nuestros alumnos a usar la cabeza y la tecnología para aprender con autonomía y resolver problemas en equipos.  Nuestros alumnos deben aprender a usar la tecnología para responder preguntas, buscar información, seleccionar fuentes fiables, pensar críticamente acerca de lo que se encuentran. Deben aprender a usar la tecnología para crear, para diseñar para gestionar proyectos. Deben aprender a usar la tecnología para colaborar, compartir información, darse a conocer y encontrar en la Web a gente de la que pueden aprender.

Deben aprender a aprovechar los dispositivos móviles para acceder a la información y aprender. El acceso a Internet a través de los dispositivos móviles permite el aprendizaje a demanda. Esto significa aprender a ser capaz de identificar la necesidad de información y cuando se que información necesito, la busco, escojo las mejores fuentes y las uso. Aprendemos mucho mejor cuando adquirimos la información en el preciso momento en que la necesitamos con mayor urgencia y esa será la situación real en el futuro profesional de nuestros alumnos. Tendrán acceso a la mejor información por medio de sus dispositivos móviles que deberán usar con maestría para así incrementar su capacidad de resolución de situaciones profesionales.

 Los dispositivos móviles también permiten la conexión social y la colaboración a distancia. Los equipos de alumnos pueden compartir información, manipularla en equipo, construir significado y productos para comunicarla. De hecho nuestros alumnos suelen conocer herramientas que pueden ser muy útiles para la colaboración on line como Dropbox y Google Drive

Los alumnos a los que va dirigida esa educación también han cambiado a consecuencia de que han crecido en un mundo cada vez más digital

los nativos digitales  pertenecen a una nueva especie del género humano, Homo mobilis, un nuevo tipo de ser humano que ya no vive en la pradera de hierbas altas sino en el whatsappacio y las redes sociales, con una nueva jerarquía de necesidades básicas, representada en la nueva pirámide de necesidades humanas básicas . En la que las necesidades más primarias e intensamente sentidas están en la base. 
  
Quien no crea en esta nueva jerarquía de necesidades es que no ha aguantado la crisis de su hijo o hija adolescente cuando pierden el smartphone  y no paran hasta que les compras el siguiente.

Hasta ahora la evolución humana había supuesto avances en la capacidad cerebral de los distintos homínidos. Cada nueva especie humana aparecia dotada de un cerebro más voluminoso que los de las anteriores. Sin embargo, ahora el hombre evoluciona con una tecnología que le auxilia, su capacidad no solo depende de su cerebro sino de los dispositivos tecnológicos que es capaz de utilizar. Uno puede ser cortito y no ser una enciclopedia andante pero si sabe aprovechar el potencial de su smartphone puede aprender, relacionarse, orientarse, controlar su dieta y su nivel de ejercicio, encender la calefacción a distancia, etc. Parte de la inteligencia del ser humano, de su memoria, de su capacidad de comunicación esta ahora fuera de su cerebro. El Homo mobilis no lleva una bifac en la mano, ni siquiera el característico mando de la tele del Homo zapiens. El Homo mobilis está dotado de dispositivos móviles que le permiten aumentar sus capacidades para resolver las situaciones que se le plantean. un ser humano que debe prepararse para tener movilidad, seguir las oportunidades de la nueva economía globalizada y ser capaz de trabajar en el extranjero.

Bromas aparte, el mundo ha cambiado y en los países avanzados hemos adoptado un tipo de vida digital en el que pasamos mucho tiempo mirando y escuchando a dispositivos móviles. Nuestros hijos en edad de estudiar han mamado ese estilo de vida digital y por ello han desarrollado una serie de deseos y expectativas a partir de sus miles de horas de experiencia con videojuegos y dispositivos móviles. Estos deseos y expectativas de nuestros alumnos plantean nuevas demandas al sistema educativo y dejan obsoleto el viejo sistema de educación en masa de la era industrial.

Deseos y expectativas de los nativos digitales.


Un cambio radical en los roles de profesores y alumnos en esta educación para el futuro

El alumno que aprende y ejercita competencias por medio de sus acciones debe pasar a ser el centro del aprendizaje. Los alumnos deben tomar mayor responsabilidad de su propio aprendizaje pero esto no significa que ellos aprenderán solos pues eso no sería nada eficiente. Los alumnos serán acompañados y supervisados por sus profesores, que les guiaran a través de nuevas experiencias  y les ayudarán a crear su propio entorno de aprendizaje personal. Ya no hay figura de autoridad portadora del conocimiento. Todos podemos acceder a el y aprender a interpretarlo.


 El nuevo role del profesor sera muy complejo e incluirá múltiples facetas (ver figura y tabla). Serán diseñadores de experiencias de aprendizaje para sus alumnos. Serán guías acompañantes y facilitadores del aprendizaje. Serán también entrenadores y líderes de los equipos de trabajo. 

 Los roles del profesor en un modelo flipped enriquecido con el uso de dispositivos móviles cambiarán mucho con respecto a los que el profesor representaba en el aula tradicionalmente. Dejará de ser el fiel seguidor del  libro de texto que cuenta a sus alumnos amanuenses lo que deben copiar y memorizar para aprobar el examen. Deberá aprender a adoptar el role de diseñador de experiencias educativas, el de curador de contenidos y el de orientador y guía en los procesos de descubrimiento protagonizados por sus alumnos. Dejará de ser el único experto y autoridad indiscutible en el conocimiento que lo dispensa en interminables monólogos para pasar a convertirse en un moderador que dirige discusiones para que sus alumnos aprendan a razonar con criterios críticos y llegar a sus propias conclusiones. También  liderará el trabajo colaborativo de equipos de alumnos y les enseñará a sacar el máximo rendimiento de  las tecnologías.
El profesor dejará de ser el inapelable juez del juicio final para convertirse en un entrenador de sus alumnos que usa la evaluación de manera formativa para estimular su esfuerzo y proporcionarles feedback y finalmente deberá convertirse en un role model para sus alumnos de lo que es ser un aprendiz permanente, dispuesto a reconocer que no lo sabe todo y a aceptar el riesgo de salir de su zona de confort, cuando las circunstancias lo requieran. 


Roles del profesor en el modelo de enseñanza tradicional y en el modelo flipped 
De estos profesores preparados para el futuro dependerá la formación de la siguiente generación y de la preparación de esa futura generación dependerá el que nuestro país cree y progrese o se acomode y se estanque. 

Una responsabilidad así justifica un excelente programa de formación y desarrollo profesional del profesorado y un buen aumento de paga para ese profesorado que soportará sobre sus hombros la construcción de un nuevo futuro para nuestro país.